El viento causa daños en Valladolid

15 enero 2010 por

Rachas de 112 km por hora provocan la caída de decenas de árboles y vallas.
Consecuencias del viento.
La capital voló literalmente por los aires entre las 5.00 y las 11.00 horas de ayer después de sufrir una rachas de viento sostenidas de hasta 68 kilómetros por hora y un pico que llegó a alcanzar los 112, es decir, la tercera mayor ráfaga registrada en la historia de la capital.

Y vaya si se notaron los efectos de un vendaval que levantó de la cama a media ciudad de madrugada y que dejó un reguero de decenas de árboles, vallas publicitarias y cascotes caídos a lo largo y ancho de la ciudad sin provocar, eso sí, ni un sólo herido.

Los efectos más visibles del temporal de viento más fuerte de los últimos veinte años se concentraron en el paseo de Isabel la Católica desde las seis de la mañana, cuando fueron cayendo como fichas de dominó hasta ocho árboles de gran tamaño del lateral de Las Moreras sobre la calzada en sentido al Paseo de Zorrilla, entre el Puente Mayor y el archivo de San Agustín, que permaneció cortado al tráfico durante más de seis horas con el consiguiente atasco en las calles del entorno.

El propio alcalde, Javier León de la Riva, y el superintendente de la Policía Local, Juan López de Haro, visitaban la ‘zona cero’ del vendaval minutos después de las ocho de la mañana. Las centralitas de los Servicios de Emergencias echaban humo a esas horas después de recibir cientos de llamadas alertando de hasta cincuenta incidentes diferentes diseminados por la ciudad.

Las últimas lluvias ablandaron el terreno y el propio regidor se encargó de explicar que, sobre todo en el caso de Isabel la Católica, «las raíces están muy altas y no tienen que bajar mucho para encontrar la humedad». La motosierra fue la única solución para retirarlos, al igual que ocurrió con el resto de árboles, más de veinte, caídos en la capital.

De la mayoría de ellos se encargaron los operarios del Servicio de Limpieza mientras los efectivos del Cuerpo de Bomberos recorrían las calles para retirar cascotes, asegurar tejados y antenas, quitar persianas y recoger hierros de vallas publicitarias en decenas de lugares.

El mayor temporal en dos décadas, sin embargo, sólo provocó daños materiales de escasa consideración -en términos globales- al destrozar tres coches en las inmediaciones del polideportivo Pisuerga por la caída de árboles y hacer saltar por los aires terrazas, como las del Bar Lladolid de la avenida de Medina del Campo. La ciudad recuperó la normalidad al mediodía.

Vía | El norte de Castilla.

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