Si se moja, se seca

11 abril 2009 por

El alcalde de Valladolid critica la decisión de suspender la Procesión General.
Nuestra Señora de las Angustias.
Miles de devotos, turistas y cofrades esperaban impacientes la llegada de uno de los días grandes de la Semana Santa vallisoletana, el Viernes Santo. Sin embargo, los cofrades tuvieron que regresar a casa con sus hábitos del brazo, decepcionados y resignados, ya que no era la primera vez que la lluvia obligaba a suspender esta procesión.

Desde el año 2000 es ya la sexta vez que, por desgracia, la procesión es suspendida desde el principio o bien durante su transcurso. Y es que el incalculable valor artísticos de los 32 pasos que componen la procesión, obliga a extremar las precauciones para preservar tan valiosas tallas.

El alcalde Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, minimizó el riesgo que supone el agua para las tallas. «Sólo hay que recordar que la mayoría de los pasos se hicieron para salir en procesión y en ese momento no había tanto miedo», incidió.

«Recuerdo hace unos años, cuando vino la legión, que sacamos el Cristo de los Artilleros y se mojó. La gente se rasgó las vestiduras y yo dije que al final se secaría con una toalla y no pasaría nada. Efectivamente, se le secó y no pasó absolutamente nada», añadió. El primer edil señaló que está claro que hay que proteger las tallas, pero sin olvidar que «no se han hecho para estar en los museos».

El presidente de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, Felipe Esteban, no comparte la opinión del alcalde de Valladolid. «Es muy doloroso que no se pueda salir, pero unas tallas de estas características no pueden exponerse a la lluvia, por mucho que lo diga el señor alcalde», explicó. «Las tallas deban preservarse, y el agua, la humedad e incluso los cambios de temperatura son elementos que las dañan».

La Procesión General destaca por la calidad de sus pasos, que abarcan todas las escenas de la Pasión de Cristo, desde la Última Cena hasta la Soledad de su Madre. Obras de Gregorio Fernández, Juan de Juni y otros escultores de la escuela castellana, iluminadas tenuemente y al sonido de tambores y trompetas recorren las calles céntricas de la ciudad, en una de las escenas más sobrecogedoras de la Semana Santa española.

Los devotos congregados en la puerta de la iglesia de las Angustias no se resignaron. Si los pasos no salían a la calle, ellos entrarían a contemplarlos dentro de las iglesias. La imagen de la tarde del Viernes Santo fue la de cientos de personas entrando y saliendo de la Vera Cruz y las Angustias, entre otras iglesias del centro de la ciudad.

En torno a las 19.30 horas los coches volvían a circular por unas calles que minutos antes estaban cortadas al tráfico. Aun así, eran muchas las personas que se acercaban a las Angustias con la esperanza de ver una procesión que ya había sido suspendida.

Vía | El norte de Castilla.

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