Salir de la oscuridad

22 septiembre 2010 por

El Clínico realiza el primer trasplante de córnea artificial de Castilla y León.
trasplante_cornea.jpg
Se abre un nuevo camino para recuperar la vista en aquellos casos en que ha fracasado un trasplante de córnea procedente de donación, y cuyo único destino ya sólo es la ceguera.

El equipo quirúrgico del hospital Clínico Universitario ha logrado devolver con éxito la transparencia de la cornea en el ojo derecho de un varón de 67 años, que recuperará la vista tras la colocación de una prótesis de plástico de metacrilato.

Durante poco más de hora y media, el equipo de intervención actuó sobre el paciente bajo la atenta mirada de compañeros de profesión, interesados en tomar detallada nota la nueva técnica. Según explica uno de los cirujanos, el doctor José María Herreras, «las córneas están llenas de células que deben mantenerse vivas y en los casos de trasplante de tejido humano, el receptor ha de tener buenas condiciones para alimentar el implante, de no ser así, el trasplante fracasa ». La única opción, por lo tanto, es la queratoprótesis de córnea, una técnica realizada en varios hospitales españoles, pero nueva en Castilla y León.

El equipo vallisoletano se desplazó hasta la Universidad Harvard de Boston, en donde aprendieron y practicaron esta técnica de su creador, el doctor Dohlman, quien lleva implantando la prótesis artificial desde el año 2000.

La intervención es parecida a la del trasplante con tejido humano; lo que cambia es la preparación previa de la prótesis que consta de un anillo fijador, una base y una estructura óptica que se engarza en la córnea humana procedente del Banco de Tejidos de León. En este caso carece de importancia que el material humano donado fracase porque no es esta la córnea que va a permitir pasar la luz, sino la artificial; pero el tejido humano permite el injerto. Después, sólo una mirada experta se percataría de la implantación, pasa estéticamente desapercibida y el paciente recupera poco a poco la visibilidad.

El paciente no precisa ingreso previo a la cirugía oftalmológica, solamente el preoperatorio. La intervención tan solo requiere anestesia local y después, apenas permanece una hora en observación antes de irse a su casa, si no hay complicaciones. La dificultad técnica «no es grande», aseguran los artífices de la cirugía pero «sí lo son los cuidados postoperatorios y el seguimiento». El receptor precisa gotas en los ojos durante toda su vida -antibióticos y antiinflamatorios-, pero ese es un inconveniente menor si por fin se logra salir de la oscuridad, ¿no es cierto?

Vía | El norte de Castilla

Artículos relacionados

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Utilizamos cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar la navegación, nuestros servicios y recoger información estadística. Al acceder a está aceptando su instalación y uso en los términos de nuestra política de cookies. Más información