Con un pie en segunda

6 mayo 2010 por

El Valladolid pierde casi toda opción de permanencia tras caer en el Calderón.
Nivaldo tras encajar un gol del Atlético.
El Valladolid debía ganar. No tenía otra alternativa tras el paupérrimo empate en casa contra el Getafe. Y el Atlético de Madrid, que nada se juega ya salvo las dos finales en donde tiene puestas sus miras, se lo puso bien fácil en una primera parte, en la que ni tan siquiera se acercó al área pucelana.

El Valladolid tenía todo a su favor para sacar del Calderón los tres puntos necesarios para salir del hoyo, sobre todo en vista de los resultados que llegaban desde otros campos. Pero el Real Valladolid se enfrentó contra un enemigo mucho peor que su oponente: su propia incapacidad de hacer gol.

Los primeros 40 minutos se convirtieron en un quiero y no puedo continuo de los delanteros vallisoletanos. Una inoperancia absoluta representada en decenas de balones perdidos en el área contraria por la absoluta incompetencia de unos señores que, haciéndose pasar por profesionales, son incapaces de mantener el cuero pegado a las botas.

Los escasos lanzamientos realizados a la portería defendida por Egea acababan por la línea de fondo, y a ese mismo sitio acababan los centros lanzados desde las bandas, que no encontraban en Manucho el rematador que debería ser un 9. Fue precisamente él quien gozó de la única oportunidad real de gol, virtud a un gran pase en profundidad de Baraja que el angoleño lanzó a puerta para que lo interceptara Egea.

¿Y a balón parado? ¿Quién le ha dicho al mal llamado Pelé que sabe tirar las faltas? Porque no sabe. NO SABE. Que alguien se lo diga antes de que continúe desperdiciando lanzamientos que otro podría enviar al menos cerca de los tres palos. Pero si a toda esta ineficacia, le sumamos la incompetencia de un colegiado que parecía empeñado en fastidiarnos, el resultado es una derrota que nos reserva un puesto en segunda para la temporada que viene.

¡Cómo sería de escandaloso el asunto para que Clemente, que nunca habla de los árbitros, haya criticado las decisiones de Ayza Gamez!. El Valenciano se comió al menos dos penaltis, y su linier marcó un fuera de juego que no era, cuando Manucho se quedaba solo ante Egea (que conociéndole hubiese acabado estrellándolo contra el muñeco o mandándolo fuera, pero bueno). Y todo esto durante los primeros 40 minutos, con el 0 a 0 en el luminoso, lo cual sí podía haber repercutido en el posterior devenir del encuentro.

Pero no. Ayza Gámezno señaló ningún penalti, y cuando el Atlético de Madrid llegó por primera vez con peligro al área blanquivioleta, lo hizo para que Juanito subiera el primer tanto al marcador. Era el minuto 40. Y el Atlético de Madrid, sin quererlo, se había adelantado. La segunda parte el partido ya no tuvo historia. El Real Valladolid pareció bajar los brazos, sabiéndose incapaz de ganar el encuentro. Esto facilitó a que el Atlético llevara la iniciativa del juego y llegara con mayor facilidad a puerta.

Para cuando Clemente reaccionó, el Atlético ya sumaba otros dos tantos obra de Jurado y de Forlán. Clemente retiró la defensa de cinco sacando a Luis Prieto y Baraja, y dando entrada a Nauzet y a Sesma. Este último fue curiosamente el que remató al fondo de la red un balón que previamente había estrellado Manucho contra el larguero. Para entonces ya era el minuto 80. Demasiado tarde para arreglar en diez minutos lo que no habían sabido ganar en los primeros 40.

Clemente dio entrada a Alberto Bueno ocupando el lugar de Manucho, y como de costumbre, el madrileño hubiese pasado sin pena ni gloria de no haber sido el protagonista de una clara entrada dentro del área en los minutos finales del encuentro. Pero Ayza, para no perder la costumbre, dejó que este lance pasara también sin señalar la pena máxima. Al fin y al cabo, ya no importaba. El Valladolid, aun habiendo marcado ese penalti, ya tenía un pie en segunda.

La confirmación matemática del descenso podría llegar este mismo sábado o la agonía se podría prorrogar hasta la última jornada de liga, en la que un Barça que probablemente se juegue la liga, no nos dará ni la más mínima oportunidad de sumar los puntos necesarios para eludir el descenso. Entonces habría que encomendarse a la virgen y a todos los santos para que una rocambolesca combinación de resultados nos permitiera mantenernos en primera. Pero todo ello pasa porque este sábado ganemos al Racing de Santander en Zorrilla. Si no se gana, ya sí que no habrá nada que hacer.

Vía | la-crónica.es

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