Onésimo paga los platos rotos

6 abril 2010 por

La directiva del Real Valladolid destituye al entrenador vallisoletano tras la última derrota del equipo frente al Villarreal.
Onésimo Sánchez en su último partido como entrenador blanquivioleta.
Mendilibar no valía. Ahora parece ser que One tampoco vale. Pero lo que yo creo es que no hay entrenador que haga vida de esa panda de vagos que forman gran parte de la plantilla del Real Valladolid.

Lo del domingo en Zorrilla era de Vergüenza, como bien se leía en una enorme pancarta del fondo sur del Zorrilla. Ver cómo la afición, tu afición, aplaude y vitorea al equipo contrario, en cualquier otra persona con sangre en las venas hubiese sido suficiente para tratar de dejarse la piel en el terreno de juego. Pero para Mendunjanin, por poner un ejemplo, no.

Haris es lo suficiente chulo como para, con el marcador en contra, salir andando y obligar al compañero a detenerse con el balón ya se encuentra solo en el ataque. ¡Y encima tiene la desfachatez de enfrentarse a los aficionados que le silban! Ese es un ejemplo de la actitud de pasotismo, quemeimportismo y desvergüenza que tiene esta gente. ¿Y qué esperábamos? ¿Que se dejaran la piel en el campo? ¿Que sintieran la camiseta?. ¡Por favor! Que estos futbolistas no dejan de ser mercenarios a sueldo.

Los ánimos ya estaban caldeados desde principios de semana. A la derrota contra el Xerez se le sumó la noticia emitida por un medio de comunicación de unas supuestas salidas nocturnas de parte de la plantilla en vísperas de un partido. La sombra de la duda planeaba sobre los nombres de Manucho y Mendunjanin, como posibles componentes de esa excursión charra. Yo ignoro quienes eran esas personas, lo que sí puedo confirmar es que la fiesta, haberla, la hubo. Y hasta tuvo consecuencias legales, ya que debieron dar positivo en un control de alcoholemia.

El partido dejó de tener historia en el minuto 8. El Villareal, que nunca había marcado un gol en el campo vallisoletano, decidió que ese era el instante de acabar con esa maldición que mantenía el submarino amarillo en Zorrilla. Los siguientes minutos el juego del Valladolid se resumiría en pelotazo hacia arriba, y que Diego Costa se pelé con los delanteros para intentar batir la portería. Pero Diego Costa hace ya tiempo que dejó de luchar por este equipo. Cuando le vapulearon contra el Zaragoza, Costa ya comprendió que era inútil continuar siendo el único que tirara del carro.

La única alegría que se llevó la afición fue la entrada de Sergio García debutando en primera. El canterano demostró desparpajo, garra y una chispa que hace mucho tiempo que perdió este equipo. Junto a Keko, un combativo Borja y la reaparición de Sisí, fueron las únicas muestras de juego en los blanquivioletas.

Al comenzar la segunda parte el Valladolid pareció cambiar de actitud, pero cualquier reacción se esfumó al encontrarse de golpe con el segundo tanto del submarino amarillo. El resto, mejor es olvidarlo. El Valladolid convertido en un pelele del juego visitante, la afición cabreada, gritando lo que se ve, que esos jugadores no sienten los colores, coreando oles a los pases de los jugadores amarillos y poniéndose en pie para ovacionar a Joseba Llorente cuando abandonó el terreno de juego. ¡Cuánto se le echa de menos en Zorrilla!

Y ahora, la dirección del club decide destituir a Onésimo Sanchez, cuando de sobra se ha demostrado que no es cuestión del entrenador, si no de los jugadores. A ellos, a esa gran mayoría del vestuario, es a los que la dirección debería dar la patada en el culo. Empezando por Haris y terminando con Manucho.

De momento el hasta ahora ayudante de One, Jorge Alonso se encargará de los entrenamientos del equipo, hasta que la dirección de a conocer el nombre del sustituto de Onésimo. Aunque dudo mucho que resulte fácil encontrar a uno. ¿Qué entrenador en su sano juicio se haría cargo de semejante panda de impresentables?

Vía | El norte de Castilla.

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