Nos vemos en segunda

11 abril 2010 por

Valladolid y Tenerife firman un empate que no beneficia a ninguno de ellos.
Manucho se lamenta de una ocasión fallada
El duelo en la cola de la tabla entre el Tenerife y el Real Valladolid se saldó con empate. Un reparto de puntos que no sirve a ninguno de los dos equipos para alcanzar el objetivo de la salvación, pero que en virtud a la derrota de Málaga y Zaragoza, tampoco lo aleja.

Un empate merecido por ambos equipos, que no supieron imponerse a su rival de ninguna forma, y que, en el caso del Valladolid, mostró una sensible mejora de actitud. Lo que ocurre es que a estas alturas de liga, y en la situación actual, una mejora de actitud no es suficiente.

Debido a las bajas, Clemente tuvo que formar una inusual línea central formada por Borja y Baraja, que cumplieron con su cometido. Para la defensa, el ex seleccionador español confió en Sereno y Nivaldo como centrales, volviendo así el brasileño al once titular tras varias semanas desconvocado.

Junto a los laterales Pedro López y Asier del Horno, la defensa vallisoletana formó una sólida línea que supo retener a los delanteros tinerfeños. Por delante, Diego Costa y Manucho formaron una delantera batalladora que, junto a Nauzet y Marquitos por las bandas, trataron de rebasar la defensa isleña, pero sin llegar a crear ocasiones de peligro real.

Parece que Manucho le ha sentado bien el cambio de entrenador, porque durante la primera parte del encuentro se mostró más mordiente que de costumbre y con mayor acierto en el manejo del balón. Que parecía un futbolista, vamos. Pero tras el descanso, el angoleño volvió a su línea habitual, regalando pases y perdiendo balones incomprensiblemente.

No sé si Clemente vería esto también, pero este fue al primero que el mister quitó de en medio para buscar un revulsivo que inquietara la portería de Aragoneses. Este era el segundo cambio del Valladolid, ya que Justo Villar tuvo que dejar los guantes a Jacobo por lesión al inicio de la segunda parte. A decir verdad, el cancerbero vallisoletano tuvo más trabajo bajo los palos que el paraguayo, porque el Tenerife, sabedor de que el empate no le beneficiaba, asedió con mayor ímpetu la portería pucelana en esa segunda mitad.

La entrada de Keko por Marquitos pondría un mayor impulso en el ataque pucelano, y robaría gran parte del protagonismo del Tenerife, que parecía haberse hecho con el partido. Los últimos veinte minutos se convirtieron en un ir y venir de balón en el que cualquiera de los dos equipos pudo haberse llevado el triunfo. De hecho, el balón llegó a tocar la red en dos ocasiones (una por cada equipo), pero en ambas jugadas el tanto no llegó a subir al marcador por posición antirreglamentaria.

Al pitido final se llegó sin goles, y los saludos de los jugadores parecían decir “nos vemos el año que viene, en segunda”. Si el Real Valladolid quiere evitar que esto ocurra, el equipo deberá afrontar el partido del próximo martes en Zorrilla con una única premisa: ganar al Sevilla cueste lo que cueste. Y si no es así más vale que se tomen unas vacaciones alojándose en hoteles en Torremolinos, por ejemplo, esperando tener una mejor temporada.

Vía | La-crónica.es

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