Mereció más

21 febrero 2010 por

El Real Valladolid mejora pero sólo pudo traerse un punto del Reyno de Navarra.
Gol de Mendunjanin contra el Osasuna.
El Real Valladolid puso todo los elementos sobre la mesa para conseguir arrancar tres puntos de Pamplona, pero una vez más no pudo ser. Onésimo planteó una alineación atrevida sentando a Medunjanin pero dándole la oportunidad a Keko, que respondió magníficamente, y jugando con Bueno y Manucho en punta.

El equipo se colocó el mono de trabajo y desplegó buen fútbol sobre el rectángulo de juego del Reyno de Navarra. La suerte también arrimó el hombro puesto que los jugadores de Osasuna se encontraron hasta tres veces con el palo.

Keko fue la figura del encuentro.

Keko puso guindilla al ataque con rapidez y desborde, e incluso a punto estuvo de adelantar a los vallisoletanos a la media hora de juego con un derechazo que estrelló en el palo.

Las lesiones persiguieron al Real Valladolid hasta el último minuto. Si siete jugadores se habían quedado en Valladolid por lesión, en el calentamiento se resintió Pelé y quedó fuera de combate, por lo que Lázaro actuó en el doble pivote con Borja, y Pedro López, Baraja, César Arzo y Del Horno en defensa. Pero en el minuto 60, Pedro López, otro de los “tocados”, tuvo que tirar la toalla para que Marcos ocupara el lateral derecho.

La mejoría que los de Onésimo empezaron a mostrar la semana pasada ante el Zaragoza se hizo muy patente hoy. Tras unos minutos de titubeo el Real Valladolid logró asentarse sobre el terreno de juego y, pese a no disfrutar el control de la pelota, logró llevar mucho peligro a las inmediaciones del área rival. El hombre destacado en esta parcela fue Keko que se desenvolvió muy bien en su primer partido como titular en el equipo de la capital del Pisuerga.

El partido fue muy cerrado. Osasuna salió con un ritmo lento que permitió al Real Valladolid defender sin agobio alguno. En la primera media hora, sólo un latigazo de Pandiani al palo, desde fuera del área, despertó a una afición navarra aburrida. El Pucela, aunque quiso jugar el balón desde atrás, cuando más peligro creó fue en los balones largos a Manucho. El angoleño trabajó bien en esa faceta y bajó bastantes balones. Y cuando la zaga despejaba, el Real Valladolid, bien colocado, fue capaz de ganar muchas segundas jugadas.

La segunda parte siguió unos derroteros similares. Los inicios fueron densos y el partido comenzó a perderse en un mar de interrupciones e imprecisiones de ambos conjuntos cuando se aproximaban al área contraria. Cuando restaban 20 minutos para el final del partido Bueno dio paso a Haris Medunjanin. El bosnio es especialista en romper los partidos y una vez más maravilló a propios y extraños con un impresionante disparo que se coló por la escuadra. Todo un golazo que estará, seguro, entre los mejores de la jornada 23 de liga.

Poco le duró la alegría a los visitantes puesto que, fruto del asedio de los Pandiani y compañía, Camuñas se encargó de tirar por tierra todas las ilusiones del conjunto blanquivioleta al remachar, a tan solo tres minutos del final, un centro muy cerrado desde la derecha del ataque osasunista.

Tal vez, a tenor de lo visto, el empate es el resultado más justo pero, por una vez, el Real Valladolid mereció que la injusticia le fuese beneficiosa. Al menos, el Pucela sumó un punto en un momento en el que necesitaba puntuar, pero estuvo tan cerca de ganar que para los blanquivioleta quedó más la sensación de haberse dejado en Pamplona dos puntos de oro, que de momento habrían sacado del descenso a los vallisoletanos.

Vía | Canal Pucela.

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