Mendilibar ya es historia

2 febrero 2010 por

Onésimo sustituye a José Luis Mendilibar como entrenador del primer equipo.
Mendilibar cabizbajo durante el último encuentro en Zorrilla.
El técnico del ascenso milagroso sucumbió a una racha de resultados que Carlos Suárez, el presidente del club, resumía en una estadística asombrosa: 22 puntos sobre 93 posibles. Se une la nefasta racha del tramo final de la Liga 2008-09 con una primera vuelta en la que su equipo sólo ha sido capaz de sumar tres triunfos.

El empate del domingo ante el Almería era la gota que colmaba el vaso. Quizá esperaba que una nueva derrota llevara al público a enfrentarse a su técnico, o que una victoria resucitara el ánimo de la plantilla y de la grada. Pero el Almería y Muñiz Fernández pusieron las cosas tan negras que el empate final, en lugar de a fiasco, supo a victoria.

Con Manucho y Mendilibar expulsados, con 0-1 en el marcador por un gol de dudosa legalidad, y con el colegiado pitando cada detallito del partido en contra de los blanquivioletas, se mascaba la tragedia. Y para colmo la exhibición de Goitom, que desde que está en Almería ha aprendido a correr, y a saltar en el momento en que llega el balón, y no antes o después, como hacía en sus tiempos en el Real Valladolid. El sueco en el campo se comportó como un delantero auténtico. Abrió espacios, dio el pase del gol, arriesgó en la linde del fuera de juego y salió vencedor.

Algo pasó, sin embargo. Cuando todos los indicios apuntaban a la hecatombe el equipo sacó un plus de orgullo, de casta y de ganas. Carlos Lázaro pasó de imberbe debutante a perro de presa de largo recorrido. Hizo las faltas que Pelé no se atrevió a hacer, pisó las dos áreas, defendió incluso en el lateral derecho cuando el equipo se desequilibraba por las ansias de remontar. Fue el ejemplo perfecto de por dónde puede discurrir la reacción de este Real Valladolid desquiciado.

Al coraje del canterano se sumaron, poco a poco, los dos centrales, prestos al corte en acciones en las que no cabía la décima de segundo de una duda. Y después Diego Costa, que ya ha dejado claro que se matará por esta camiseta, y que de nuevo acabó sancionado tras ser víctima de un claro penalti. Y Pedro López, que se incorporó por su banda cuantas veces le fue posible para hacer lo que Nauzet no supo.

Y, por último, Medunjanin. El hombre del cuarto de hora. El nombre que reclamaba Zorrilla para que diera a luz a otro milagro imposible. Y de nuevo, lo logró. Cuando el bosnio saltó al césped el partido se jugaba ya a doble o nada. Llegó la falta lateral y todo el mundo miró a Haris Medunjanin. La zurda prodigiosa en la cabeza que no entiende de disciplinas tácticas. El futbolista errático pero decisivo. El esférico voló muy tocado con dirección a los tres palos. Al mismo sitio al que las pegaba Canales hace dos semanas. Cualquier roce invitaba al gol. Y fue Arzo el que puso la cabeza. La celebración del gol lo eclipsó todo.

¿Y el referéndum? ¿Mendilibar sí, o no? Pues ni lo uno, ni lo otro. El público dictaminó que el destino del técnico lo marcaran los de arriba. La decisión se comunicó en la mañana del lunes, antes de la presentación de Asier del Horno, el último refuerzo invernal del equipo. Con Mendilibar se marcharán su preparador físico, Toni Ruiz, y el segundo entrenador, Ángel Félix. Que lo miren por el lado bueno, al menos van a tener unos días para el esquí, si es que les gusta.

“Esta mañana he hablado con José Luis Mendilibar y le he dicho que cesaba en sus funciones. El sustituto va a ser Onésimo Sánchez”, expuso Carlos Suárez. “La decisión es dolorosa para el Club porque Mendilibar es un profesional muy querido en Zorrilla, tanto por su calidad humana como por su sobresaliente trabajo desde que se hizo cargo del equipo. Pero el Club blanquivioleta ha decido buscar soluciones drásticas a una racha negativa de resultados que se alarga demasiado en el tiempo”.

Con Mendilibar se marcha también el espíritu del equipo que logró el ascenso en la temporada 2006-07. El técnico de Zaldibar llegó para liderar un proyecto de dos años y consiguió subir al primer intento, y batiendo records. Al año siguiente, con una plantilla basada en los mismos hombres que ascendieron, se salvó en la última jornada en un partido angustioso. Un año después, y tras un gran comienzo de temporada, la relajación llevó al equipo a estar once jornadas seguidas sin vencer. Eso provocó un nuevo desenlace agónico saldado con una salvación ‘in extremis’. José Luis Mendilibar se va, pero su paso por Valladolid deja una profunda huella en el pucelanismo. Su nombre ya está en mayúsculas en la Historia blanquivioleta.

Vía | Canal Pucela.

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