Mal sabor de boca

12 abril 2009 por

Alta ocupación hotelera en una Semana Santa que defraudó a los turistas.
Madre, ahí tienes a tu hijo.
La suspensión de la Procesión General del Viernes Santo continúa generando polémica, ahora en el sector hotelero, que hace hincapié en el malestar generalizado que ha causado la decisión, entre los numerosos turistas que han llenado los hoteles durante estos días.

«Los turistas se han ido con muy mal sabor de boca por haber sido suspendida la Procesión, porque lo cierto es que luego no llovió». De esta manera trasladaba ayer el sentir de sus huéspedes el director del Hotel Felipe IV, Juan Carlos García-Marina.

El además vicepresidente y portavoz de los hoteles en la Asociación de Hostelería (Apeh) comparó la frustración que han sentido los turistas que han acudido a Valladolid para admirar las procesiones con la que sufrieron los admiradores de los Rolling Stones cuando no acudieron a tocar, el 14 de agosto del 2006 al estadio José Zorrilla. Probablemente incluso habiendo tenido que adquirir uno de los vuelos baratos que encontramos en distintos portales, para acudir a la cita.

Por lo demás, la ocupación en los hoteles de Valladolid se situó en torno al 85% tanto el Jueves como el Viernes Santo, aunque la media descendió hasta el 50% el sábado, según aseguró ayer el presidente de la Apeh, José Ramón García, quien explicó que, a pesar de que sí que se habían registrado algunas anulaciones tras la suspensión de la procesión, estas «no han sido significativas».

Sirva de ejemplo lo ocurrido en el Felipe IV, que ha registrado el 90% de ocupación el jueves y el viernes y del 70% en sábado; en el Imperial, con el 90% el jueves, el 100% el viernes y del 60% el sábado, afirmó Antonio Abellán; y en el Roma, que el jueves y el viernes ha estado lleno y al 70% el sábado.

Las cifras del jueves y el viernes son sensiblemente inferiores a las del año 2008, cuando se alcanzó el lleno total durante las dos principales jornadas de la Semana Santa. Ese 15% menos de media está íntimamente relacionado con la crisis que también se cierne sobre el sector de la hostelería. José Ramón García también apuntó al «descontento por la anulación de la Procesión General».

El hecho de que no salieran a la calle los cofrades afectó directamente a la actividad en los bares y los restaurantes, ya que los vecinos modificaron sus hábitos. «A las ocho y nueve de la noche había mucha gente en los establecimientos de alrededor de la Plaza Mayor, pero a las 22.00 no quedaba prácticamente nadie en los bares, cuando otros años a las 22.30 horas se llena los bares una vez que acaba la procesión», apuntó el presidente de la Apeh.

Vía | El norte de Castilla.

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