Pérez Lasa dinamita el encuentro

25 marzo 2010 por

El árbitro se convierte en el protagonista del empate entre Valladolid y Espanyol.
Diego Costa es expulsado.
En un encuentro sin goles, sin apenas ocasiones, y marcado por las decisiones arbitrales, el Real Valladolid tuvo que jugar en inferioridad numérica contra el Espanyol durante casi una hora de juego, debido a la expulsión de Diego Costa por «dar un pisotón de forma violenta a un jugador contrario estando el juego detenido», según el acta del encuentro firmada por el colegiado Pérez Lasa.

Lo peor no fue la expulsión en sí, si no de las consecuencias que esta expulsión puede acarrear por parte del comité disciplinario. La dirección del Real Valladolid ya ha presentado un recurso para tratar de minimizar esta sanción que podría marcar significativamente el destino del equipo, ya que el Valladolid puede quedarse sin su mejor jugador durante los próximos cuatro encuentros.

El partido ya desde el comienzo olía a empate. Ambos equipos salieron al terreno de juego bien plantados en el campo. Cada jugador en su sitio, y como si se tratase de una partida de ajedrez, las piezas se iban moviendo buscando el jaque mate. Así transcurrieron los primeros 35 minutos, sin que los guardametas tuvieran apenas que intervenir, y sin que desde las gradas se escucharan ni un solo ¡HUY!

Fue entonces cuando el trío arbitral, posiblemente aburridos por el encuentro, quisieron amenizarlo. Estando el juego detenido por una falta, y mientras se preparaba el lanzamiento, Pérez Lasa, avisado por su linier, se dirige con premura a la banda y muestra la roja directa a Diego Costa. Independientemente de la razón que tuviera el árbitro o no, eso ya calentó a la grada, que creía que la expulsión venía por protestar, ya que nadie presenció la supuesta agresión..

Desde ese instante, el arbitro, como si tuviera un muelle en el codo, se dedicó a presentar cartulinas amarillas a diestro y siniestro ya hasta el final del encuentro. Y entre tarjeta y tarjeta, anula un gol al Espanyol por un fuera de juego inexistente, y se traga un penalti descomunal de Sereno. Acciones estas que agradezco, ¡faltaría más! Pero que no dejan de ser evidencias del pésimo arbitraje del colegiado vasco.

La expulsión, como es lógico, afectó al juego del Real Valladolid. Pero si se pensaban los hombres de Pochettino que aquello iba a ser un paseo militar, estaban muy equivocados. El tándem Sereno-Arzo funcionó tan bien como contra el Depor, y si a eso le sumamos las buenas intervenciones de Justo Villar en la puerta, tenemos como resultado que la ya de por si ineficaz delantera periquita no causase el menor daño.

En cuanto al Valladolid, a pesar de la diferencia numérica continuó buscando la puerta del Espanyol, pero sin éxito alguno. Primero porque Manucho parecía un cervatillo recién nacido que acababa besando la hierba cada vez que salía corriendo a por un balón. Segundo porque Bueno continúa teniendo la sangre de horchata. Y Tercero, porque Menudunjanin salió al inicio de la segunda parte, y ya sabemos que si juega más de 20 minutos, el chico se nos pierde.

Pero a pesar del empate, el resultado no nos ha pasado factura, porque el Zaragoza perdió y el Tenerife empató, con lo que la posición en la clasificación permanece invariable, aunque un punto más cerca de la salvación. Pero además ahora nos encontramos un poco más optimistas, porque los chicos de One han confirmado que la mejora de su juego no ha sido sólo un espejismo. Ya se ve a un equipo que lucha, que busca la victoria, y que no baja los brazos por muchas dificultades que se encuentren. Ya se ve, al equipo.

Vía | Canal Pucela.

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