Dos, y gracias

24 abril 2009 por

Sergio Asenjo salvó a un pésimo Valladolid de caer por goleada.
Sergio Asenjo en una de sus intervenciones.
Para cuando el Mallorca hizo su gol, la cosa ya pintaba mal. A esas alturas, el mejor del Real Valladolid era Sergio Asenjo. El palentino, y un larguero, fueron los sustentos defensivos del Valladolid hasta que apareció Keita, allá por el 65, para poner el marcador más acorde a la realidad del partido.

Y es que los locales, aunque el partido fue horripilante, fueron los únicos que dieron sensación de saber cómo crear peligro. A balón parado, con Arango. En juego, con Jurado y Aduriz. Con eso y con un mínimo orden obligaron a Sergio Asenjo a intervenir en cuatro ocasiones en la primera parte. Eso sin contar el tiro al palo, que esta vez cogió al guardameta por sorpresa.

Enfrente, el Real Valladolid ya ha dejado claro que si esta temporada hubiera tenido un ‘nueve’ de verdad podría haber hecho barbaridades. Porque llegan centros desde todos los lados, y muchas veces con la suficiente potencia y colocación, pero nunca aparece nadie para rematarlos a la red.

Esta vez le tocó el turno a Goitom tras su paso por el banquillo el pasado domingo. El sueco tuvo una actuación desesperante. Simplemente. Capaz de sacar de los nervios a cualquiera. Resulta incomprensible lo mal que salta un tipo de 1,93 de estatura.

Su presencia en el campo en estos casos resulta perjudicial, porque el equipo se engaña. Piensa, cuando ve al torreón allá, incrustado entre los centrales, que tiene un apoyo seguro, un hombre boya al que enviarle el balón para que lo aguante mientras suben los refuerzos. Y le mandan el balón. El rival aprieta y los defensas no quieren problemas. «Toma, Goitom, cógela», le dicen. Y no coge ni una.

En el Bernabéu, donde hizo un partido similar, al menos quedaba el consuelo de que le había ‘secado’ Pepe, un jugador de categoría -futbolística, no de la otra-, con lo que tenía excusa. Ayer, Nunes y David Navarro parecieron mariscales de campo.

El colmo fue que esta vez el sueco redondeó su horrenda noche con tres acciones desafortunadísimas. Primero tocó un balón de cabeza casi sobre la línea de gol y lo estrelló en el palo. Después, en la segunda mitad, taponó un disparo potente de Borja que buscaba portería. Y poco más tarde desvió un remate de Pedro León que, aunque flojo, al menos iba hacia la portería. Tras la intervención del sueco acabó en pies rivales.

Y mientras el Valladolid se entregaba a estas disquisiciones sin apenas construir nada de juego más allá de los continuos envíos largos a ninguna parte, el Mallorca continuaba enfrascado en el partido. A lo suyo, atacando como le dejaban los nervios, que tenía muchos, y acabando las jugadas. Lo que no hace el Valladolid, precisamente.

El Mallorca tiene gente con un gran disparo de media distancia, y los explota. Arango es el que más luce, pero Jurado no se queda atrás. Ni Varela. Ni Gonzalo Castro. Lo intentó cinco veces en la primera parte, con disparos de Jurado, Aduriz y Arango, pero cuatro de ellas acabaron en el «¡paró Asenjooo!» y otra en el palo.

Y si Asenjo para mucho es porque la defensa no evita la ocasión de gol. Luis Prieto está en su peor momento desde que llegó al Valladolid, Marcos se cargó con una tarjeta enseguida y Pedro López tuve una noche para olvidar con Jurado.

Todo junto acabó con el Mallorca convirtiendo al fin alguna de sus oportunidades. Y la tuvo que meter un recién llegado, Keita. Aduriz saltó más que Prieto en un córner -y en todo el partido- y Keita rozó el balón lo justo para despistar a Asenjo. En cuanto marcó el Mallorca, se dio por terminado el asunto. Tanto, que Keita hizo el segundo en otro error defensivo grave y se acabó. Asenjo llegó hasta donde pudo, y el resto del equipo no hizo demasiado para acompañarle. Así que el Mallorca ganó, claro. No le quedó otra.

Vía | Canal Pucela.

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