El caudal del río se lleva la playa

18 enero 2010 por

El Pisuerga protagoniza la mayor crecida desde las inundaciones del 2001.
La crecida del Pisuerga inunda la playa de Las Moreras.
El Pisuerga recuperó ayer su línea habitual después del atracón de agua que desbordó sus límites naturales durante la jornada anterior. El río fue volviendo poco a poco a su cauce y el caudal menguó a una velocidad vertiginosa hasta situarse en torno a los 500 metros cúbicos, es decir, menos de la mitad de los 1.190 que llegó a alcanzar a media tarde del sábado.

La festividad dominical retrasó hasta hoy la hora de hacer balance de los daños materiales causados por la histórica crecida del Pisuerga, que marcó su quinta marca en los últimos cuarenta años.

Puente de Simancas.

Centenares de curiosos acudieron al puente de Simancas a observar el río.

El agua anegó buena parte del entorno de Las Moreras sin causar más daños materiales que los sufridos por el chiringuito de La Playa, cuyo dueño tuvo que contratar a primera hora de la mañana a una empresa de mudanza para llevarse los muebles, bebidas y equipos de música «para evitar que sufriera daños por el agua».

El hostelero, eso sí, pudo paliar las pérdidas por el cierre de su negocio con la ingente cantidad de clientes que acudieron a su otro establecimiento al borde del puente medieval de Simancas. «Ese lo tenemos lleno con más gente que en verano porque el agua no ha llegado hasta él y muchísimas personas se han acercado por allí a ver el río», explicaba relativamente satisfecho el propietario del negocio.

El alcalde atrapó una instantanea del río con su movil.

De primera mano observó las evoluciones del río junto al bar de Las Moreras el alcalde, Francisco Javier León de la Riva.

La peor parte se la llevó Cabezón de Pisuerga, donde el caudal alcanzó los 1.330 metros cúbicos y anegó entre 70 y 80 hectáreas de tierras de cultivo en el entorno de la Vega. Allí estaban, en plena zona inundable, las máquinas que construyen los cimientos de la futura línea ferroviaria de la variante de mercancías.

Precisamente el vigilante de la maquinaria tuvo que ser rescatado en una zódiac del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (Geas). El afectado, que dormía allí en una caseta, cuando despertó se vió rodeado de agua en medio de una isla. Intentó salir tendiendo una escalera sobre el agua y, al final, tuvo que desistir y esperar la llegada de los cuerpos de rescate para que le sacaran del islote.

Puente Mayor.

Los ojos del paso sobre el río más antiguo de la capital apenas se veían cuando llegó la mayor avenida de agua en torno a las dos de la tarde del sábado.

Los vallisoletanos volvieron a acercarse ayer a las riberas a ver pasar un río que desde primera hora de la mañana abandonó la zona peatonal y fue retrocediendo progresivamente hasta recuperar su cauce normal. El nivel descendente de la corriente desactivó las alarmas una vez comprobado que el cauce arrastraba 801 metros cúbicos a las ocho de la mañana y sólo 592 seis horas después, y aún menguó más en la última medición de las ocho de la tarde -próxima a los 500 metros-.

Los operarios de los servicios municipales tienen hoy por delante muchas horas de trabajo tanto para limpiar los restos del barro que dejó el río en su paseo por las zonas peatonales como para reponer el mobiliario dañado por la mayor crecida del Pisuerga desde las inundaciones de marzo del 2001, cuando resultó anegado Arturo Eyries.

Vía | El norte de Castilla.

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