Foc Stot. Falla en último (I)

5 marzo 2010 por

Foc Stot. Falla en último (I)
Si omitimos la amañada cultura Cansalà, Nostre –Foc– en último llamado “Falla y Foguera” y en origen (Stot), tiene concisa e inconfundible su trayectoria, pues para los que vivimos la cultura natural valenciana es el fuego que en petición de justicia encendemos los valencianos, pues en honor encendemos la –Cordà; el Foc Stot es el –Foc opuesto al –Foc Cordà–.

De sobra es sabido que los naturales huertanos valencianos las Leyes de la Huerta sin que nadie les obligue todas las cumplen; son Homens y todas las cumplen. Sin que nadie escriba nada, lo publique, lo imponga, los valencianos a sí mismos se obligan en el cumplimiento de las leyes naturales aquí conocidas como Usos. Siendo la primera de estas leyes el aprecio que uno a sí mismo se tiene; apreciando el valenciano de sí mismo en primer lugar el ser Home, pues siéndolo el mal repeles y el bien atraes.

Si nos atenemos a la justicia y ritos del Tribunal de las Aguas, vemos que todas sus sentencias se limitan a recordar la conducta de aquel a quien juzgan en función de lo que en negativo condiciona a sus convecinos; “Voste es Poc Home”. “Voste No es Home”. “Voste es Cansalà”. Sentencias que no tienen multa ni castigo alguno, ni privación de libertad, ni eliminación de la vida. Pero que son despiadadas, crueles y eternas; son las peores sentencias y castigos que se pueda imaginar. Las sentencias pronunciadas en –Voste – y calladas en su realidad, en lo inmediato no tienen efecto alguno sobre quien infringe la ley de la huerta, lo tiene sobre sus descendientes; son condenas en estirpe. Son exactamente las mismas condenas que da el huertano en deseo particular de justicia cuando enciende un Stot.

La sentencia en Sindicato de los Síndicos del Tribunal tiene el mismo efecto en su realidad que la asumida por el fuego en el Ninot. Justicia por el labrador reclamada cuando alguien injustamente le afecta y perjudica, pues en estos casos no recurre a los jueces humanos, recurre a la divinidad del Agua y del Fuego y la justicia solicitada se cumple. Siempre se cumple. Los valencianos naturales temen, temen más, mucho más, a la justicia que pide el justo cuando recibe injusticia, petición al Uso, leyes de la Huerta, que a la justicia que da el juez, así sea el mayor del reino.

Foto | Valencia

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  1. SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ.

    Si hiciéramos examen de todo lo hecho por los hombres en la historia de la humanidad, y que por su perfección no pudiera ser criticado, esa realidad sería el –Tribunal de las Aguas de valencia–. Cosa que ha pervivido durante más de 2200 años sin llamar la atención, ni poder ser emulada.

    Lo dicho se puede tomar como una ostentosa estupidez, e incluso puede que a muchos les tiente el revocarlo demostrando que lo afirmado es erróneo. El reto es público para todos, y quien crea que puede demostrar lo contrario –pues que lo demuestre.

    De entrada el Natural Tribunal de la Huerta Valenciana que juzga a los valencianos en el uso del agua, es el único en la historia del mundo que tiene leyes concisas y concretas, que nadie puede estudiar pues por ningún lado están escritas, y por lo tanto no se pueden rebatir ni corregir, ni de ellas opinar. Leyes que a ningún ser humano con mala intención (Cansalà), nadie ni por asomo le mencionará. Leyes por las que se juzga sin que se las mencione. Pero que todas tienen cumplimiento sin que ningún ser humano las cumplimente. Sólo los Síndicos en su espiritual mención y los infractores en su asumción dan realidad al hecho de justicia que los entes espirituales del agua y del fuego cumplimentan.

    Hecho de justicia que nos dice la historia del siglo XIX, que en dicho tiempo las cárceles valencianas que recluían a los penados de las leyes escritas y oficialmente aplicadas, albergaban un mínimo de 2.000 a 5.000 presos. Mientras que esos mismos valencianos que no respetaban las leyes escritas y llenaban las cárceles, respetaban a Rajatabla las Leyes de la Huerta que ningún policía vigilaba.

    El respeto que los valencianos tenían a los jueces Síndicos de las Acequias, personas elegida en todos los tiempos por su sombra (Ombra), personas de normal rudas e iletradas al entender de la cultura actual, pero santas y sabias (Homens), al ver de la cultura natural, personas a las que la divinidad bendice con el acierto, personas en Ma en el agua y el fuego, dicho respeto es único en la historia de la justicia y las leyes.

    Dichos jueces de quien tenían que juzgar no necesitaban que nadie les indicara la falta, ni que acusara, ni que defendiera. Ni de que nadie hablara. Dichos jueces en su santa gracia, de la persona a juzgar no veían ni la falta ni el delito, veían la intención en la sombra (Ombra), y en función de esta juzgaban, siendo sus sentencias verbales “Voste es Poc Home” “Voste no es Home” “Voste es Cansalà”. Sentencias que no tienen en los tiempos naturales precristianos multa alguna, solo la reparación del daño si este se ha dado. Y que en los tiempos cristianos para engañar a quienes ignoran la gracia del Tribunal añaden dineros en sueldos.

    Lo que quedaba claro y nadie dudaba, era del cumplimiento de las sentencias, que en los dos primeros casos obligaban al labrador a forzar su conducta en Home. Y en el tercero, mejor nos callemos.

    Todos cuanto en su día se rieron de las sentencias del Tribunal por creer que no tenían cumplimiento, han dejado a los estudiosos un amplio historial que puede ser investigado. A los escépticos puede que dicha investigación les asuste. Pero no existe en el Mundo ningún otro tribunal que con más eficiencia juzgue.

    So. Andrés Castellano Martí. Gracias.

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