Carnaval en Villar del Arzobispo

15 febrero 2012 por

Villar del Arzobispo celebra los CarnavalesTras casi perderse en el olvido por la prohibición durante la dictadura, los Carnavales de Villar del Arzobispo renacieron hace unos años con fuerza. Un grupo de vecinos se propuso recuperarlo en el año 1981. Recopilaron información de los ancianos del lugar, quienes les hablaron de las botargas. Se trata de un disfraz realizado con textiles del hogar, común a todos y que cubre completamente a quien lo lleva, haciéndole irreconocible. Las botargas, acompañadas de una charanga, recorren el pueblo incordiando a quien se cruza con ellos. En 1982 este grupo fue el único que se disfrazó, aunque aún no de charangas.

Poco a poco el Carnaval de Villar ha ido creciendo en participantes, festejos y días de duración. Cada comisión que se ha incorporado ha añadido su elemento festivo, unos originales y otros referidos a los que se celebran en otras localidades. Este año la fiesta se celebra del jueves 16 al domingo 19 de febrero.

El jueves por la noche las mujeres transportan la Morca del local donde se construye hasta otro local, en el que será velada hasta el sábado, día de su entierro. Los que deseen participar en el velatorio pueden también disfrutar de la verbena y de los “congretes” y cazalla que se reparten entre los presentes. El viernes por la noche, tras el disparo de un cohete, comienza la fiesta propiamente dicha. Las botargas salen en grupo incordiando y animando a la gente a unirse a la comparsa.

También el viernes por la noche tiene lugar el concurso de Murgas, que inevitablemente nos hace pensar en Cádiz. Igual que allí, los participantes presentan letras ácidas que constituyen un divertido resumen del año en la localidad, el país y el mundo. El sábado, el Gran Desfile de Carnavales reúne a casi 15.000 visitantes. Hay premios para los mejores en varias categorías, incluidos los armatostes. Pero aún queda la Quema del Chinchoso, un muñeco que representa a alguna personalidad internacional conocida por sus valores y acciones negativas, y que recorre el pueblo en una jaula para terminar quemado. Concluye con el reparto de entrepanes de morcas.

En Villar en lugar de la sardina entierran la Morca, morcilla. Con la solemnidad propia del acto, los petardos que no pueden faltar y las plañideras, se incinera el embutido. A continuación, verbena y traslado de las cenizas al Balsón donde se tirán. Todo termina con chocolate y magdalenas para los que tengan más aguante.

Para confirmar rutas y horarios, lo mejor es consultar el programa oficial.

Vía | València Terra i Mar

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