Tradición en extinción

4 enero 2010 por

Las matanzas caen un 70,7% en los últimos diez años.
Tradicional matanza.
Las tradicionales matanzas de cerdos que se realizan durante los meses de otoño e invierno en numerosas localidades castellanas podrían llegar a desaparecer, ya que esta típica estampa rural va cayendo paulatinamente en el olvido, a tenor de los datos que maneja la Agencia de Protección de la Salud y Seguridad Alimentaria de Castilla y León.

Las cifras demuestran un creciente desinterés por mantener una de las costumbres más arraigadas entre los palentinos. En los últimos diez años, la provincia ha experimentado un descenso del 70,7 por ciento en sacrificios tradicionales de cerdos. Este caída en el número de matanzas ha sido especialmente acusado en el último lustro, ya que año tras año cada vez menos cerdos son pasados a cuchillo por los palentinos.

Así, mientras en 2005 el número de gorrinos analizados por el Servicio Territorial de Sanidad de Palencia llegó a los 1.946, al año siguiente se analizaron 379 menos, cifra que cayó a los 1336 cerdos analizados en 2007 y a los 1.114 en 2008. Además, cabe destacar que son los primeros meses del año los que más número de matanzas concentran en el medio rural palentino.

Palencia sigue la tónica regional, aunque el descenso supera al de la media en Castilla y León, que alcanza el 62,9 por ciento. En 1999 en la Comunidad se autorizaron unas 104.000 sacrificios y el pasado año sólo se llevaron a cabo 38.500 aproximadamente.

Las provincias que más han abandonado la tradicional matanza son Soria, con un descenso del 80,8 por ciento, Valladolid, con un 74,9 por ciento y Zamora, con un 70,4 por ciento. En el resto de provincias, la caída de este ritual invernal también ha sido notable, pero aún así León, con 13.737, es la que mayor número de sacrificios registró en 2008, seguida de Salamanca, con 6.938.

Los motivos que han llevado a los ciudadanos a dejar de lado este tradicional rito pueden encontrarse en las últimas normativas, como la que entró en vigor en 1990 y que suponía un aumento en los controles sanitarios de los sacrificios, lo que provocó que muchos palentinos desecharan la posibilidad de continuar con las matanzas de cerdos ante la imposibilidad de poder hacer frente a los nuevos requisitos.

Además, en septiembre del año 2000 entró en vigor la Orden por la que se regula el reconocimiento sanitario de los cerdos sacrificados en domicilios particulares para el autoconsumo, para lo que es necesaria la presencia de un veterinario colaborador que garantice las condiciones sanitarias derivadas de los sacrificios. Es en esta misma Orden donde se establece que el período de las matanzas es el comprendido entre el último viernes del mes de octubre y el primer domingo del mes de abril del siguiente año.

A estas posibles causas hay que sumar el envejecimiento de la población en el medio rural, aunque muchos ayuntamientos y colectivos organizan matanzas con la finalidad de dar a conocer a los más jóvenes el proceso.

El Real Decreto 54/1995, de 20 de enero, establece las medidas de protección de los animales en el momento de su sacrificio o matanza. Es en este reglamento donde se marcan las acciones y métodos que se pueden llevar a cabo durante los distintos procesos de la matanza: el transporte, la sujeción, el aturdimiento, la matanza y el sangrado de la pieza. También recuerda que los productos resultantes deben estar destinado al autoconsumo, por lo que queda totalmente prohibida su venta y comercialización.

Vía | Diario palentino.

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