Cuando el río suena…

15 enero 2010 por

La crecida de los ríos motiva la alerta en varios pueblos de la provincia.
El gran caudal tapaba ayer los ojos del puente sobre el Ucieza en Población.
La crecida de los ríos mantiene en vilo a los vecinos de otras varias localidades palentinas, que han visto cómo su caudal ha crecido hasta límites alarmantes, debido a las intensas lluvias de los últimos días a las que se ha unido el deshiele de la nieve que se acumulaba en el norte de la provincia.

Varias calles de Puentetoma, una pedanía de Aguilar de Campoo en la que residen tres familias, parecían ayer auténticos cauces fluviales tras el desbordamiento del río Lucio, que anegó también algunas casas en construcción, un almacén y la caseta que alberga la máquina que bombea el agua a las viviendas, lo que privó a los vecinos de agua potable.

Y aunque por la mañana la situación era desesperante, la noche se hizo aún más larga para los seis adultos y los dos niños que habitan en la pequeña localidad norteña. «Ha sido brutal, a las cuatro de la mañana esto parecía un tsunami», relata todavía conmocionado Agustín Pinell cuando recuerda cómo vio correr el agua hacia su casa arrastrando grandes bloques de hielo y algunos contenedores.

El río Lucio discurre actualmente por un cauce distinto al original, ya que hace años fue desviado alejándolo unos metros de las casas del pueblo. En su cauce actual debe atravesar bajo un puente «muy pequeño que enseguida se llena de ramas y escombros, por lo que se tapona la salida del agua», abunda Pinell.

«El río tiende a volver a su cauce natural, por eso se inunda Puentetoma», apostilla el vecino, quien sugiere que se limpie este cauce para que el agua no vuelva a inundar las calles.

Al igual que en Puentetoma, la suciedad que soporta el río Ucieza a su paso por Piña de Campos ha provocado el desbordamiento del cauce, que ha anegado alrededor de 300 hectáreas de cultivo de la localidad, provocando múltiples y cuantiosas pérdidas a los vecinos.

No fueron pocos los que, a lo largo del día, de desplazaron hasta el puente situado sobre la antigua N-611, donde la acumulación de ramas y troncos motivó importantes inundaciones, así como el corte de la carretera entre Piña y Támara.

La crecida de los ríos Valdavia, Boedo y Pisuerga afectó también a otras tantas localidades del centro y del norte de la provincia, cuyos habitantes vivieron ayer más que pendientes del cielo.

Vía | El norte de Castilla.

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