Aquellas nevadas de verdad

12 enero 2010 por

Los vecinos de los pueblos de la alta montaña aseguran que esto no es nevar.
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Villamanín está siendo el nombre propio de esta nevada. Ya ha marcado la mínima nacional en varias ocasiones, con temperaturas que oscilan entre los 24 y los 27º bajo cero buena temperatura para realizar esqui. Allí, buena parte de las conversaciones giraban en torno a las nevadas, y la coincidencia era generalizada: “Nada que ver esta nevada con las que siempre tuvimos en la comarca”.

Por allí andaban dos personajes que hablaban con evidente conocimiento de causa, Jose ‘El Maño’, que fue el conductor que llevó durante muchos años el camión que recogía la leche por la comarca. Sus testimonios hablan de esa diferencia.

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Todavía recuerdo una vez que tuvimos que dejar el camión cargado de bidones durante trece días en el ‘puente del medio’ de Las Hoces. Cayó nieve de arriba y allí no había quien entrara; recordaba Pedro González, quien explicaba que sería en el año 1980. Quince días estuve yo sin poder pasar del primer puente.

Hubo que espalar a mano un trabe de nieve, donde la caseta de León Industrial, porque allí no había máquina que pudiera romper la nieve, que había caído de la peña y estaba dura como el hormigón. La pared que se formó era como tres autobuses de alta, uno encima del otro; contaba ‘El Maño’, como si se tratara de una competición.

Gran nevada.

Recuerdan los vecinos de Casares y Cubillas que esa especie de leyenda urbana de que había pueblos que hacían túneles bajo la nieve para que la vida pudiera seguir “con normalidad” fue muchas veces una realidad en sus pueblos. En una de las ocasiones el túnel sirvió para que pudiera celebrarse la boda de un vecino, circunstancia que permitió que se conserven fotografías del hecho.

Buena prueba de las penurias que causaba la nieve la puede dar gente como Benito Rodríguez, de Golpejar, que fue muchos años cartero de esta comarca y aún conserva en su casa los viejos esquis con los que tantas veces tuvo que entrar en los pueblos a llevar la correspondencia. “Muchas veces era el único que entraba, algo que me pasó también cuando tuve coche y con el que también me pasó de todo, sacar enfermos, llevar medicamentos… es cierto, ya no nieva como antes y, sobre todo, no había medios”.

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Y hablando de medios surge el recuerdo de la primera máquina quitanieves que vieron en la comarca. Fue en los años 50 del pasado siglo y en el viejo bar El Maragato de Busdongo se conservan las fotografías. “Menuda máquina. Tenían que ir veinte personas en la caja del camión para ayudar a ‘la espaladora’ con sus palas, a mano, y detrás otro camión con más gente pues la máquina no podía con las nevadas que caían ni loca”, recuerda la hija de José María del Campo, que es quien ahora regenta este antiquísimo negocio de otro de los pueblos que saben lo que es nevar ‘en serio’.

Vía | La crónica.

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