Un soldado, juzgado por deserción

3 octubre 2010 por

Soldado

El Tribunal Militar Territorial Primero dictaba durante el pasado mes de Febrero una condena de 2 años y cuatro meses de prisión a un soldado cacereño por un delito de deserción. J.M., el acusado, recurría la sentencia ante el Tribunal Supremo, pero finalmente su recurso ha sido desestimado.

De esta forma, el alto tribunal confirmaba la condena mientras proponía, al mismo tiempo, la concesión al condenado de la gracia de indulto parcial de la pena de prisión impuesta, de modo que esta quedase establecida en 1 año.

Los hechos por los que era juzgado el acusado ocurrían durante el pasado año 2006 cuando, durante el mes de Marzo, no se presentaba en su unidad a la lista de ordenanza, permaneciendo en paradero desconocido hasta el 19 de Mayo de 2009, cuando era detenido por agentes de la Policía Nacional cuando se presentó a renovar el DNI.

Según se narra en la sentencia, “el soldado condenado finalizó su compromiso con las fuerzas Armadas el 31 de agosto de 2007“. Al parecer, durante el tiempo en que estuvo ausente “ni se puso en comunicación telefónica con su unidad, ni contestó a los intentos de localización que efectuaron sus mandos“. En el mismo documento se comenta que había “sido objeto de burlas por parte de sus compañeros“.
Según ha declarado la Sala de lo Militar del Supremo, “no es posible acoger la tesis de la defensa que sostiene la falta de capacidad del acusado para comprender la ilicitud de su conducta“. El perito de Sanidad Militar ha manifiestado en su informe que “en el momento de producirse los hechos el acusado podía sufrir un trastorno de personalidad que pudo originar una reducción de forma puntual, no permanente y poco importante, de su capacidad de comprender, pudiendo durar unas horas pero sin alargarse mucho más“.

Finalmente se añadía que “tampoco es posible apreciar el miedo insuperable producido por las burlas de los compañeros, solicitado por la defensa del acusado, ya que no se ha acreditado de ninguna forma la concurrencia de un terror o pavor que implique una grave perturbación de las facultades psíquicas o un trastorno anímico de tal intensidad que coloque al sujeto activo en una situación de terror invencible, que implique la anulación de la voluntad de la conducta“.

Finalmente, el acusado ha sido condenado a 2 años y 4 meses de prisión.

Vía | El periódico Extremadura

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